Enarbolando pecados,
sueños de calcetines prestados,
abrazos de tierra,
viento y semilla,
expuestos en bajamar.
Muriendo y quemandome crezco.
Amanece,
acariciandome el corazón,
¿Por qué actué sin piedad?
Quizás nos salvé la vida
creyendo en lo que era posible creer.
Entre paradojas
te recuerdo,
tan cerca,
tan sutil,
tan viva,
sin el esfuerzo aparente,
impalpable,
apareces,
en la inexplicable levedad irreal.
Cómo has sido,
en ese pequeño trazo de la linea del tiempo,
en el temporal,
demasiado significado inimaginable.
Doliendome el tiempo,
y el ser con agujeros sin saber
por dónde vinieron.
Pensándome en que me ocupes de nuevo,
hagámonos el favor desde el comienzo.
Que el destino nos vuelva
a cruzar los dedos.
Palma contra palma.
Abrazos y besos sin duelo.
Dominando el sueño,
saliendo fuera del tiesto,
saltemos del suelo,
en los mares de fuego
en la aventura de los caballeros,
atrapando cabellos.
Surcando la vida
nos miraremos cada vez.
Siente,
en tu pulso el ahora,
no hay nada más
en esta carta.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
...Sin rumbo en el espacio pasajero...
...Sin rumbo en el espacio pasajero...
...escuchando el silencio del tiempo eterno hablar...
...susurro del sueño...
...el tiempo pertenece...
...el tiempo me...
...elijeme para encontrar al buscador...
...salto sentado hacia cada dirección...
...sin añorar...
...escuchando el silencio del tiempo eterno hablar...
...susurro del sueño...
...el tiempo pertenece...
...el tiempo me...
...elijeme para encontrar al buscador...
...salto sentado hacia cada dirección...
...sin añorar...
Dame
Dame un lugar en el recodo
de la causa de vivir.
Déjame ser el espejo que abanica
tu figura de seda.
Apúntate por delante de todos
los peatones enfilados.
Descuidame de nuevo en tu mirada
rompiendo el momento,
en encuentros y tempestad,
de vida sentida
y fluyendo mana el calor de lo dentro.
Doma cada una de las pestañas que cierran
por momentos el lugar de mi descanso.
Que se mezclen algas y miel.
Y detrás de los que van delante,
durante el duro domador deletrado
se dora mi corazón almado por vos.
¿Dónde ir para poder alumbrarte?
de la causa de vivir.
Déjame ser el espejo que abanica
tu figura de seda.
Apúntate por delante de todos
los peatones enfilados.
Descuidame de nuevo en tu mirada
rompiendo el momento,
en encuentros y tempestad,
de vida sentida
y fluyendo mana el calor de lo dentro.
Doma cada una de las pestañas que cierran
por momentos el lugar de mi descanso.
Que se mezclen algas y miel.
Y detrás de los que van delante,
durante el duro domador deletrado
se dora mi corazón almado por vos.
¿Dónde ir para poder alumbrarte?
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