miércoles, 10 de noviembre de 2010

Enarbolando pecados

Enarbolando pecados,
sueños de calcetines prestados,
abrazos de tierra,
viento y semilla,
expuestos en bajamar.

Muriendo y quemandome crezco.

Amanece,
acariciandome el corazón,
¿Por qué actué sin piedad?
Quizás nos salvé la vida
creyendo en lo que era posible creer.

Entre paradojas
te recuerdo,
tan cerca,
tan sutil,
tan viva,
sin el esfuerzo aparente,
impalpable,
apareces,
en la inexplicable levedad irreal.

Cómo has sido,
en ese pequeño trazo de la linea del tiempo,
en el temporal,
demasiado significado inimaginable.

Doliendome el tiempo,
y el ser con agujeros sin saber
por dónde vinieron.

Pensándome en que me ocupes de nuevo,
hagámonos el favor desde el comienzo.

Que el destino nos vuelva
a cruzar los dedos.
Palma contra palma.
Abrazos y besos sin duelo.

Dominando el sueño,
saliendo fuera del tiesto,
saltemos del suelo,
en los mares de fuego
en la aventura de los caballeros,
atrapando cabellos.

Surcando la vida
nos miraremos cada vez.

Siente,
en tu pulso el ahora,
no hay nada más
en esta carta.

2 comentarios:

  1. he cogido guijarros sonoros
    en el círculo de los atardeceres
    he desterrado chispas olvidadas
    todavía desprenden fuego
    he vuelto a cantar

    dentro
    de dentro viene esto
    se divisan constelaciones antiguas
    la nada se deja acercar de muy cerca sabes
    se dispersan las telarañas del aburrimiento
    y todo empieza a doler de repente
    los bosques de la memoria duelen lentamente
    las arenas del deseo duelen inmóviles
    cada lunar invisible grita

    yo
    no existe

    dentro crecen secretos salvajes y mudos
    y se excavan pozos para hundirlos
    en sus aguas remotas se refleja el sol
    se refleja tu cara desconocida

    entonces el sendero se torce
    en los mapas se derrite
    en tus manos se deshila
    la sangre fluye y refluye
    hemos derrotado la nada
    el sendero camina con nosotros

    ¿adónde quieres ir ?
    iremos a un lugar que carece de sentido
    no hace falta entenderlo
    iremos a orillas de un río
    por si la sed
    si no se apunten los árboles los dibujaré
    vivos muertos altos alegres
    para poder anochecer contigo
    a la sombra de mis bosquejos

    dentro por dentro estoy hecha ceniza
    ceniza volcánica cubriendo los paisajes pasados
    cielos de ocaso vendidos a la fama a cambio de dinero ilusorio
    vistas panorámicas desde el nacimiento hasta la despedida en el umbral
    en cada jirón de mis países interiores cae la blanca lluvia de cenizas
    borrando los relieves dolorosos
    revelando los rellenos de felicidad

    dentro permanece el anhelo de vida muy terrenal
    el animal que llamen mi persona
    está quieto ahí dentro
    despierto y paciente
    vigila la germinación de las amapolas que acabas de sembrar sin darte cuenta

    ahora he dejado los guijarros caer
    rompiendo los espejos del charco barroso
    he dejado el canto caer
    como escampa

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  2. yopiiiii

    hice una falta en la penúltima estrofa, no quería decir "llamen" sino "llaman" (el animal que llaman mi persona)

    mmmm ¿te refieres a algo concreto diciendo que actuaste sin piedad? Es lo único con lo que no consigo vincular ningún sentido real. No me extraña si no te refieres a nada en concreto, yo lo hago a veces, pero parece que lo que escribes alude a una realidad externa a las palabras en si, por eso me pregunto.

    Es peculiar como me diste de golpe energía para escribir algo; hacía tiempo que no escribía nada. Será que dirigirse a otra persona facilita y justifica la cosa...

    A ver si salen otras cositas.Xo.

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